Más sobre la INTEGRACIÓN: Easter en el colegio de Otto


Nuevamente pude vivir la experiencia de ver a mi hijo integrado en su colegio como uno más. Esta vez estábamos en la celebración especial de Easter, y pude corroborar que lo único que importa para llevar a cabo una verdadera inclusión es que la institución educativa esté dispuesta a dar ese paso, y que tengan la voluntad de amar sin condiciones.

 

 

Admiré a Otto, quien aún no tiene 3 años, cómo decoraba su huevo, como salió al jardín a buscarlos para colocarlos en una cesta. Desde que entró al colegio notó el ambiente decorado distinto, estaba impresionado viendo a las maestras con las orejas de conejo, las paredes decoradas con sus trabajos, etc.

Es en esos momentos en que analizando la felicidad de mi hijo, incorporado sin problemas ni diferencias, cuando comienzo a interrogarme por qué las demás escuelas se niegan a dar esa transformación de incorporar aulas integradoras. Por qué se niegan a evolucionar? Por qué discriminan? Por qué se rehúsan a poner en práctica valores que hacen a la sociedad más digna de llamarse humana? Por qué continúan separando al colectivo de estudiantes en normales y anormales, si eso es del siglo pasado? Por qué les cuesta tanto entender que las personas con Síndrome de Down y con otras habilidades distintas también tienen deseos, sueños y metas como todo el mundo? Por qué los consideran ciudadanos de segunda? Por qué los excluyen por tener solo un perfil diferente de aprendizaje? Por qué siguen consumidos en la ignorancia y no se deciden a vencer mitos y viejos paradigmas?

Es un imperativo moral y responsabilidad de la sociedad la inclusión de los niños con capacidades diferentes en el sistema educativo regular. El énfasis debe hacerse en la persona, como ser humano, y no en la discapacidad. Hay que humanizar la educación y hacerla a la medida de las personas y no al revés. Todos debemos aspirar a un modelo educativo único, justo e igualitario. La educación en una sociedad democrática o es inclusiva o no es educación.

Como dice Fernando Savater: “Para ser educador hay que ser optimista, hay que creer en todo ser humano y en su potencialidad para mejorar” … O es que los maestros de mi país, de mi estado, de mi comunidad no son verdaderos educadores?

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