Otto el imitador. Progresos en su lenguaje


Durante estas navidades, con sus 2 años y medio, la capacidad de imitación de Otto llegó por fin a la etapa de  imitar el lenguaje cotidiano.

Siempre ha sido un artista copiando acciones a través del baile, pasos simples de canciones, gestos, e inclusive imitando las labores de limpieza diaria del hogar. De hecho, con mucha facilidad y destreza sabe usar una escoba, una pala y un haragán. Pero durante las últimas semanas se ha esforzado en tratar de reproducir frases y sonidos. Los juegos de canto y acción han sido los primeros estímulos desde hace meses, repitiéndolos con insistencia todos los días, pero ahora está dando muestras de un gran progreso pues está comenzando a repetir sonidos más complejos que papá, agua, los vocálicos y los sonidos onomatopéyicos de los animales. La práctica de escuchar, imitar e intentar decir está ayudando a Otto a cómo pronunciar los sonidos y avanzar en sus primeras palabras.


En todos los niños, el habla es más inteligible a medida que aumenta la edad y el uso del lenguaje. Llegar a ser inteligible lleva tiempo, incluso para niños que no tienen retrasos en el habla y lenguaje. Existen estudios que sugieren que a los 2 años de edad, un 25% de los niños tiene un habla inteligible, a los 3 años un 70% y a los 4 años un 90%. Esto no quiere decir que todos los niños de 4 años pronuncien todas las palabras como un adulto, sino que un 90% habla con suficiente claridad como para que un desconocido le entienda. En los niños con Síndrome de Down la variación es muy grande, pues algunos producen sonidos con claridad a los 2 años y otros a los 6 años aún no dominan los mismos sonidos.


La mayoría de las dificultades tempranas son parte de un proceso normal y de hecho mejorarán siempre y cuando el niño practique lo suficiente. Puede que los intentos tempranos ni siquiera se aproximen al sonido en cuestión, pero se tienen que premiar igualmente.


Hay que darse cuenta de que algunos sonidos no se producen de una manera correcta en algunos niños de 5 años sin Síndrome de Down o retraso de lenguaje. Aprender a emitir un sonido es un proceso lento e incluye la progresión desde la emisión a partir de un modelo hasta la producción a partir de la memoria, sin ayuda. Si Otto ve un chorro de agua abierto, dice “agua”, si oye el sonido del carro de su papá llegando y el “beep” de la alarma, ya dice “papá”, si ve animales en su entorno, en libros, o en la televisión, ya los identifica y reproduce el sonido onomatopéyico de éstos. Es decir, que se encuentra en un proceso donde ya ha memorizado varias palabras y las usa en el momento adecuado, aunque aún existen muchas que no recuerda el sonido sin ayuda a pesar de que los imita si uno le recuerda cómo hacerlo. Todo lo que se ha logrado ha sido por imitación y una constante repetición. Eso sí, sin presiones, con muchísima paciencia y sin hacerlo sentir que nos decepciona cuando no lo hace con éxito.


Una magnífica ayuda han resultado ser los libros con figuras básicas de objetos y los de animales, así como las canciones donde se pronuncian con  insistencia las vocales. A Otto lo hemos animado a escuchar y a imitar involucrándolo en juegos o actividades donde se usan las palabras que se desean que aprenda. En el colegio, por repetición también le han enseñado a contar del uno al tres y lo hace sin dificultad a la hora de querer lanzarse de un lado a otro como para dramatizar su hazaña. Los sonidos que pronuncia con mayor facilidad son los que llevan la consonantes p, b y t. Así que frases como: Ay! Se acabó. Otto dice: Ahh te ata bó! Y si va a contar del uno al tres dice: u, bo, té. Para referirse al agua, pronuncia: uaua, y si es jugo, pronuncia: ubo, y así sucesivamente. Obviamente que palabras como bebé, pupú, papá, tobi, etc  las pronuncia perfectamente porque están conformadas por las consonantes que él domina. Posteriormente cuando su vocabulario crezca, nos centraremos en empezar a mejorar la fonología.

En este momento hemos llegado al punto de comenzar más bien a enriquecerlo e ir sumando cada vez más palabras que pueda memorizar y las pueda ir usando para expresarse y comunicarse. Igualmente se comenzará dentro de poco con la unión de 2 palabras y los verbos. Por ejemplo: el bebé está durmiendo, carro rojo, pelota grande, papá está comiendo, etc. Existen muchos juegos para el aprendizaje en esas etapas. Actualmente estamos jugando a meter y sacar prendas de vestir de una cesta llamándolas por su nombre, pero más adelante utilizaremos muñecos para centrarnos en las acciones: sentarlo en una silla, darle de comer al muñeco, bañarlo, cepillarle los dientes, vestirlo, y lo que la imaginación nos traiga consigo. También se le pide que nos traiga objetos llamándolos por su nombre: Otto, tráeme la pelota, dame el teléfono, etc.


Esta semana se reincorpora a su colegio y  a las terapias de lenguaje, espero me llegue de parte de sus maestras un balance positivo de sus progresos durante este asueto navideño.

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