
Siempre he tratado de recalcar la otra cara de la moneda de la integración escolar. El lado que no siempre se destaca, y es el aprendizaje que brinda a la Escuela común, a quienes transitan “normalmente” por ella. Quiero compartir con Uds. las líneas que escribió Ana Cristina Campos, la maestra de Otto. Ella nos cuenta cómo ha aprendido a comprender, aceptar, conocer, compartir y vivir con las “diferencias”. Definitivamente las lecciones que enseñan los niños con condiciones especiales, son la esencia misma de una verdadera sociedad abierta y de una cultura democrática. El enriquecimiento es mutuo y los valores que se internalizan van más allá de un curriculum educativo. Aprender lo que es el amor incondicional vale mucho más que eso.
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Un día cualquiera, hace más de 3 años, culminando nuestra jornada, nos pasó algo que cambiaría para bien a todas las que tenemos el privilegio de trabajar en “THE PRESCHOOL”, (Preescolar Augusto Mijares). Se nos acercó al carro, un señor muy educado preguntándonos si teníamos cupo para un niño de 2 años. Nuestra respuesta al unísono fue: “Ay, lo sentimos mucho, no tenemos disponibilidad, pero de todos modos, pase mañana”. El señor mostrándose preocupado nos dijo: “Bueno, es que mi hijo, es un niño Down”.
Hoy formo parte del Mundo de Otto, no solo yo sino mis hijas y mi esposo… es casi parte de nosotros, no hay momento del día en nuestra casa que tengamos una conversación y lo dejemos de mencionar.Vivimos a diario el desarrollo y experiencias de Otto, a través de la maravilla de la tecnología su mami nos manda fotos y es así como casi vivimos con el cada momento de su día

