
La atopia o dermatitis atópica es una enfermedad de la piel asociada a un picor (prurito) intenso. Está producida por una interacción entre factores ambientales y genéticos y con mucha frecuencia está asociada a sequedad cutánea (xerosis cutánea), así como también a la tendencia a desarrollar asma o rinitis alérgica. Es un motivo de consulta frecuente en la dermatología que puede presentarse a cualquier edad aunque en la mayoría de las ocasiones aparece en la infancia.
La dermatitis atópica es una enfermedad crónica que se presenta en forma de brotes. Se clasifica en tres estadíos: a) la dermatitis atópica del lactante que suele empezar hacia los 5 meses de vida. Afecta principalmente el área central de la cara, así como las áreas de extensión de las extremidades; b) la dermatitis atópica infantil se inicia hacia los dos años y acaba entre los siete años y la pubertad. Las lesiones se observan principalmente en las rodillas y codos. El intenso picor hace que los niños se rasquen produciendo erosiones, con exudación y formación de costras; c) en los adultos, esta enfermedad es mucho menos frecuente, y en este caso las lesiones consisten en un engrosamiento de la piel.
En las personas con Síndrome de Down la dermatitis se presenta hasta en un 50% y por lo tanto se trata de una patología cutánea muy frecuente. Está asociada a xerosis (sequedad en la piel) y picor. En estos pacientes, las placas de eccema atópico tienen una gran tendencia a sobreinfectarse debido al déficit inmunitario propio del síndrome.
Signos de Alerta:
Típicamente, los bebés con dermatitis atópica son bebés intranquilos y llorones debido al intenso picor que sufren. La afectación de la cara produce unas mejillas enrojecidas y su piel es seca y sensible. Una parte de los niños puede desarrollar asma o rinitis alérgica con la edad. Además, las lesiones de dermatitis atópica tienen una mayor predisposición a presentar infecciones bacterianas y víricas cutáneas.
Orientaciones Preventivas-Terapéuticas:
Es importante aclarar que la dermatitis atópica NO ES UNA ALERGIA A NINGUNA SUSTANCIA DETERMINADA y que por lo tanto no va resolverse con realizar “pruebas alérgicas” ni con eliminar alimentos. Deben más bien eliminarse todas las circunstancias y elementos que provocan el picor, como el calor, la sequedad ambiental, el contacto con lana, plásticos y otras fibras. Si bien el exceso de agua y jabón es perjudicial, también lo es la falta de higiene. Es preferible realizar duchas rápidas que baños prolongados, con agua no excesivamente caliente y con jabones de pH ácido. Luego es recomendable aplicar una crema humectante en todo el cuerpo. Las medidas para evitar irritantes incluyen cuidados para disminuir el contacto de la piel con alimentos cítricos y picantes, cambio frecuente de pañales.
Actualmente la base del tratamiento para las lesiones producidas por la dermatitis atópica es el uso de productos derivados de la cortisona, específicamente los llamados corticoides “blandos” por su seguridad, que bien empleados consiguen un control satisfactorio de la mayoría de los casos. Los antihistamínicos (antialérgicos) orales, no antes de los dos años de edad, se utilizan para aliviar el prurito, los antibióticos pueden ayudar a controlar los brotes agudos, especialmente si hay sobreinfección evidente. Loso derivados de la cortisona orales sólo deben usarse en casos rebeldes a los tratamientos mencionados anteriormente y solo por periodos breves.
Fuente: SU HIJO CON SÍNDROME DE DOWN. De la A a la Z. Editado por la Fundación Catalana Síndrome de Down.
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